La actividad física estimula una mejora física y un cambio bioquímico en el perfil de lípidos en pacientes con obesidad y síndrome metabólico. Se ha demostrado que los niveles de ácidos grasos saturados y de ácidos grasos poliinsaturados disminuyen en adultos al realizar una actividad física aeróbica de intensidad moderada, al menos 60 minutos al día, haciéndolo por cinco días a la semana.
(Fragozo-Ramos, M., 2021).
El aumento en el consumo de ácidos grasos monoinsaturados (especialmente el ácido oleico), se ha relacionado con una reducción del peso, de masa grasa y de niveles de glucosa e insulina. Aunado, también una reducción en el colesterol total y colesterol LDL. Por lo que es concluyente que la actividad física reduce la adiposidad y los ácidos grasos mejorando el perfil cardio metabólico.
(Fragozo-Ramos, M., 2021).