Se considera un estado crónico y progresivo conformado por factores de riesgo como obesidad, dislipidemia, glucosa elevada, presión arterial alta y resistencia a la insulina, que hacen de ésta una enfermedad compleja definida por mecanismos de funcionamiento fisiológicos anormales, asociados con riesgos a desarrollar enfermedad cardiovascular y diabetes mellitus tipo 2 principalmente.
Es una enfermedad que se presenta cada vez con mayor frecuencia en la población.
(Carvajal, C., 2017).