Las dietas occidentales modernas contienen un alto contenido en grasas saturadas y carbohidratos simples refinados, los mismos que están relacionados con la prevalencia de obesidad, diabetes mellitus tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Un patrón dietético no saludable como el occidental, se asocia con un mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
La dieta Mediterránea se caracteriza por el consumo diario de aceite de oliva, verduras, frutas, nueces, granos enteros y legumbres, un consumo frecuente de pescado y lácteos, y un bajo consumo de carnes rojas y dulces. Se ha observado que una dieta Mediterránea moderada en energía es una buena opción para la reducción del peso y de la grasa abdominal. También, mejora los parámetros como la obesidad, la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico y la presión arterial.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Este patrón dietético aporta un alto consumo de fibra, antioxidantes y polifenoles, que se asocian con un menor riesgo de síndrome metabólico. Una dieta de estilo mediterráneo, puede ser un tratamiento eficaz para reducir la prevalencia del síndrome metabólico y su riesgo cardiovascular.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
La dieta paleolítica está basada en vegetales, frutas, nueces, raíces, carnes y vísceras. Excluyen alimentos como granos, productos lácteos y productos industrializados. Esta dieta mejora elementos del síndrome metabólico como la resistencia a la insulina, la dislipidemia y la hipertensión.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Es una dieta basada en plantas que incluye frutas, verduras, cereales, legumbres, nueces, aceites vegetales, y en ocasiones productos lácteos y/o huevos. Este patrón alimenticio tiene efectos beneficiosos en la reducción del peso, además de que se asocia con un riesgo menor de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 e hipertensión.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
El patrón dietético DASH es promovido por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de los Estados Unidos para prevenir y controlar la hipertensión. Este patrón refiere el consumo de verduras, frutas, granos integrales, legumbres, nueces, carne de ave y productos lácteos bajos en grasa, limitando aquellos alimentos y bebidas con azúcar, grasas añadidas o carne roja.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
La adherencia a la dieta DASH disminuye significativamente el peso, el IMC y la circunferencia de la cintura, además, este patrón dietético puede conducir a una mejora en la sensibilidad a la insulina.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).