Existen efectos favorables en los parámetros del síndrome metabólico con la ingesta de ciertos alimentos funcionales y nutrientes efectivos. Un alimento es funcional si demuestra satisfactoriamente que beneficia a una o más funciones en el organismo, incluso más allá de efectos nutricionales apropiados.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Los lácteos contienen proteínas, ácidos grasos, minerales, vitaminas y, en algunos casos, bacterias probióticas con efectos beneficiosos a la flora intestinal. El consumo de productos lácteos bajos en grasa se asocia con una menor incidencia de síndrome metabólico; por el contrario, un mayor consumo de queso se asocia directamente con un mayor riesgo de síndrome metabólico.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Se sugiere que el alto consumo de productos lácteos, está inversamente relacionado con la prevalencia de síndrome metabólico. Igualmente, el consumo lácteos en general sin importar su contenido en grasa, no se asocia a la ganancia de peso ni a un aumento del riesgo de padecer sobrepeso, obesidad, síndrome metabólico, por lo que no hay evidencia que respalde limitar el consumo de lácteos para evitar el síndrome metabólico.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Los frutos secos contienen cantidades importantes de fibra, minerales, vitaminas y otros compuestos bioactivos (fitosteroles, tocoferoles y polifenoles) que ejercen efectos beneficiosos a la salud.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Los frutos secos tienen un efecto beneficioso en la glucemia postprandial. Su consumo se asocia con un buen peso corporal y produce disminuciones en los triglicéridos y en la glucosa en sangre. También se asocian con un riesgo significativamente menor de enfermedad cardiovascular. Por lo que, los frutos secos incluidos regularmente en la dieta mejoran los factores de riesgo cardiometabólico.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Las frutas y verduras son ricos en fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos bioactivos que proporcionan un efecto beneficioso sobre la salud, más allá su aporte nutricional, con la capacidad de reducir el riesgo del desarrollo de enfermedades crónicas como enfermedad inflamatoria intestinal, hipertensión o diabetes mellitus tipo 2. El consumo de frutas tiene un efecto protector para la circunferencia abdominal, niveles elevados de triglicéridos y presencia de síndrome metabólico.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Son semillas ricas en proteínas, fibra y distintos micronutrientes bioactivos. Las legumbres son un alimento que puede reducir el riesgo de síndrome metabólico, ya que una dieta rica en legumbres disminuye los niveles de colesterol total y colesterol LDL. Además, su consumo en dieta saludables ofrece una mayor protección cardiovascular.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Los cereales al tener una densidad calórica baja, contribuyen a mantener el equilibrio energético. Los granos enteros son una fuente concentrada de fibra y nutrientes, incluidas vitaminas, minerales y fitoquímicos, que se asocian inversamente al síndrome metabólico. Un mayor consumo de cereales integrales está asociado con menor riesgo de padecer diabetes mellitus tipo 2, enfermedad coronaria e hipertensión.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).