La reducción de la ingesta dietética tiene un efecto positivo en individuos con sobrepeso y obesidad, ya que existe una reducción del IMC y del porcentaje de grasa. Incluso mejora el perfil lipídico y los niveles de glucosa, así como una reducción del nivel de inflamación en personas con obesidad.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Existe una asociación significativa entre la restricción calórica y la reducción del IMC, de la presión arterial y los triglicéridos; además de que la pérdida de peso se asocia con una reducción considerable del riesgo de diabetes mellitus tipo 2.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
Se comprobó que, al llevar a cabo una dieta con restricción energética entre 600 y 750 kilocalorías durante 12 semanas, se observó pérdida de peso y se mejoraron los parámetros del síndrome metabólico.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).
También observó la eficacia de una restricción calórica en conjunto a un entrenamiento de resistencia sobre los componentes del síndrome metabólico; los resultados sugieren reducción peso, así como una disminución del colesterol VLDL, de los triglicéridos y de los valores de presión arterial.
(Dearos-Sanchis, M., 2023).